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MI SALUD, MIS DERECHOS

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Mi salud, mis derechos tiene como antecedente la IniciaTTTIva Escarlata (2009), proyecto piloto de Colectivo Sol, A.C., para explorar la relación entre violencia de género, transexualidad y VIH directamente con un grupo de mujeres transgénero de la Ciudad de México y municipios conurbados del Estado de México. La IniciaTTTIva Escarlata se nutrió de varias fuentes entre las que destacan en primer lugar la Guía “Sex Work, Violence and HIV. A guide for programmes with sex workers”, elaborada por la International HIV/AIDS Alliance, y los hallazgos, conclusiones y recomendaciones emanados de seis talleres de diagnóstico comunitario participativo (DCP3) con mujeres transgénero y trabajadoras sexuales trans: dos talleres regionales (Argentina y Honduras), tres talleres en México (Querétaro, San Luís Potosí y Distrito Federal) y uno con trabajadoras sexuales en Marruecos.

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Los talleres se estructuraron con base en un paquete de herramientas participativas diseñadas para retomar los temas y contenidos de la Guía sobre trabajo sexual y violencia basada en género, con énfasis en el aspecto del trabajo sexual, presentándolos de manera amigable y sencilla para facilitar la participación plena de las asistentes transgénero que aportaron valiosos insumos para la versión final. El piloto fue realizado en colaboración con la Clínica Especializada Condesa/ Programa de VIH/SIDA de la Ciudad de México, con apoyo y la visión de Mirka Negroni -a quien está dedicado este trabajo-, directora ejecutiva de Health Policy Initiatives-México de The Futures Group, y de la Dra. Andrea González, Directora del Programa de VIH-sida de la Ciudad de México.

Los hallazgos y la experiencia adquirida durante la fase de validación indicaron que el carácter sistémico y -hasta ahora indetenible- que tiene la violencia basada en género sobre la salud, las vidas, la seguridad y el bienestar de las mujeres transgénero especialmente, debe ser abordado y, en lo posible, atajado. Esta convicción se convirtió en un compromiso para Colectivo Sol, manifestado a través de la creación del Programa Mi salud, mis derechos.

Un acercamiento con la Fundación Levi-Strauss (LSF) condujo a una asociación entre ColSol y la LSF, que en su cuarto año ha logrado realizar acciones y acumular experiencias alrededor de los abusos y violaciones ejercidas contra las mujeres transgénero, en especial, contra quienes se dedican al trabajo sexual. Los estudios de caso que se presentan son un producto del programa.

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En este contexto y con el apoyo de la LSF, ColSol buscó asociarse con organizaciones con trabajo y experiencia comprobada en defensa de DDHH, abordaje del estigma y la discriminación y trabajo con poblaciones clave en Puebla, Aguascalientes y Valle de México, siendo una de las socias –el Centro de Apoyo de las Identidades Trans –CAIT, una OSC formada y dirigida por mujeres transgénero. Tanto en el Estado de Aguascalientes como en Puebla y el Valle de México, el predominio de una cultura reticente a la expresión de la diversidad sexual favorece ambientes negativos y peligrosos para los miembros de estas poblaciones. Tomando como punto de partida las situaciones documentadas de abuso y violación a los DDHH de mujeres trans, el programa se fijó un propósito central:

  • Fortalecer el sentido de ciudadanía, la promoción y defensa de DDHH de las poblaciones de la diversidad sexual y aquellas en situaciones de mayor vulnerabilidad y riesgo, proponiendo y promoviendo cambios a leyes, normas y/o reglamentos municipales perjudiciales para las PMR a través de acciones de Incidencia Política basada en evidencia.

Para hacer visible el estigma y la discriminación hacia las PMR en los ámbitos de prestación de servicios de salud, de seguridad y de justicia, realizamos acciones encaminadas a conocer los contextos de violencia y abuso de los derechos humanos y conseguir evidencias de estos, recabadas por “campeones comunitarios” capacitados por las OSC socias para capturar datos a través una serie de herramientas prácticas utilizadas para hacer diagnósticos comunitarios participativos y documentación rápida de casos de violación a los DDHH de chicas trans y de hombres gay afeminados. Así, se realizaron 15 sesiones de DCP que incluyeron a 300 personas para obtener información cualitativa y conocer de cerca las formas en que se materializa el estigma y la discriminación en el ámbito de la prestación de servicios públicos.

Asimismo se levantaron 120 registros de documentación rápida de casos de violación a los DDHH de las PMR perpetrados especialmente por trabajadores de la salud, policías o miembros de los sistemas de procuración de justicia.

Para completar este proceso, el Programa encargó la elaboración de un documento que contuviera las vivencias de la población más afectada en cuanto a incidencia de VIH-sida y a la violación a sus DDHH. Los datos oficiales arrojan que las mujeres transgénero son la población más afectada por ambos temas –VIH y violencia- ya que en su situación se conjuntan factores como la violencia basada en género, la pobreza, la falta de educación, baja auto-estima, carencia de insumos e información sobre prevención de VIH, etc. Estas condiciones, en un contexto de reclusión, se exacerban y recrudecen, pasando con frecuencia a episodios de violencia tumultuaria, desatención de la salud y peligro de contraer otras infecciones lo que las expone a desarrollar enfermedades prevenibles.

Según reportes arrojados por el Registro nacional de casos de SIDA que elabora la Dirección General de Epidemiologia de la Secretaría de Salud, el 95% de las infecciones acumuladas de 1983 a la fecha ocurrieron por la vía sexual (el 5% restante se reparte entre los usuarios de drogas inyectables, vía perinatal y de transfusión sanguínea). Las cifras que corresponden a la vía sexual se concentran principalmente en las siguientes poblaciones clave: Mujeres Transgénero, HSH u Hombres que tienen sexo con hombres, las y los trabajadores sexuales, y las personas usuarias de drogas inyectables.

El Informe Nacional de Avances en la Respuesta al VIH/SIDA 2014 detalla que de ese 95% de infecciones por vía sexual, el 60% corresponde a HSH y a Mujeres Transgénero, aquí las cifras de prevalencia de VIH se pueden considerar altas, ya que van del 17% al 20%, pero en contextos más específicos, como el binomio centro de reclusión/mujer trans, la tasa de prevalencia pasa a niveles de entre 30 y 32 %, como lo documentaron el Instituto Nacional de Salud Pública y La Clínica Especializada Condesa en la Encuesta de Salud con sero-prevalencia de VIH a mujeres transgénero en la Ciudad de México, realizada en 2013.

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El programa quiso conocer más de cerca estas realidades y darlas a conocer a los tomadores de decisión con quienes interactuamos para que juntos propongamos formas de incidir favorablemente en las reglamentaciones y en la sensibilización de quienes están encargados de ponerlas en práctica.

El documento que tiene en sus manos es el resultado de este proceso de búsqueda y documentación de casos de violación a los DDHH humanos de dos mujeres trans en situación de reclusión y que, independientemente de si la falta imputada fue real o fabricada, muestra la cantidad de violaciones a sus derechos humanos y de ciudadanas por la aplicación de una visión simplista y prejuiciada del concepto de género.

vip
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